-  Buenos días. Deseaba hablar con don Santos Reyes – Eva Marisa es una gran vendedora entusiasta de su trabajo.

-  Hola. Soy yo…

-  Buenos días. Mi nombre es Eva Marisa y le llamo de Dabelyu Kay para decirle que tenemos lo que usted está esperando para convertirse en lo que desee ser. Éste es el momento del cambio y usted, gracias a Dabelyu Kay, ¡podrá conseguirlo!

-  Tengo mucha prisa, señorita… - dijo Santos sin interés alguno en la llamada.

-  Perdón, no, no me ha entendido… Verá, en estos momentos de crisis en los que no sabemos nada sobre nuestro futuro, todos debemos adaptarnos a los cambios. ¿Qué será de usted, don Santos, mañana…?

-  Ya tengo un seguro, gracias. No necesito nada y ya me apañaré – Santos desea colgar el teléfono.

-  Sólo un minutito y ya no lo entretengo más. ¿Sabe usted de lo que le estoy hablando…?

-  Sinceramente no, y no me interesa.

-  Le hablo de la posibilidad de salvar su alma, cambiando en la tierra. Transformándose en un hombre nuevo. Para ello, y permítame un momentín, tenemos el Kit de Penitente, muy de moda en la última Semana Santa, que incorpora una cruz transportable de imitación a roble del peso que usted decida a partir de 10 kilos.

-  Pero ¿qué dice? - preguntó Santos Reyes confundido y molesto.

-  Tenemos, si desea huir de la ciudad, el Kit de Anacoreta, que consiste en: Vestido de crin de caballo o camello, según precio; cráneo humano para la meditación y cruz portátil de madera. Si lo desea, nosotros le ponemos la cueva por poco más. He de decirle, antes de que me lo pida, que ya no surtimos a nuestros clientes de columnas (por si pensaba subirse a una de ellas a lo San Simeón), porque el transporte resultaba muy caro ya que son muy pesadas.

-  Señorita… no sé…

-  No. No me diga nada. Escuche. Tenemos el de Buen Pastor. El cordero puede ser real o de peluche, según precio…

-  No, no… ¡Escúcheme a mí! – respondió enfadado mientras se incorporaba para hablar de pie - Yo estoy en el paro y tengo 52 años. Mi mujer aún conserva el trabajo ¡gracias a Dios! pero con su sueldo no llegamos ni a mitad de mes. Tengo dos hijos, una hipoteca que no puedo pagar, y me acaban de quitar el apartamento de Altea… ¡Lo que quiero es tirarme por la ventana!

-  Por favor, por favor…déjese de actitudes inútiles. ¡No ponga en riesgo su alma cometiendo un acto de tal envergadura! Para usted tengo la solución. Usted necesita ¡el Kit de Mártir! Verá, es muy sencillo. Consta de una hoja de palma del tipo domingo de Ramos, un trozo de tela para tapar sus partes pudendas, y luego el utensilio que usted decida para el martirio. He de advertirle que este kit funciona muy bien en las personas atléticas y deportistas, porque ya sabe usted que hay que tener cuerpo… ya lo ve usted en las iglesias… que están todos así… muy bien, vamos…

-  No sé… yo estoy muy gordo porque la depresión me hace comer pipas continuamente… - se excusó el hombre sin darse cuenta de que Eva Marisa había encontrado el resquicio por el que entrar para captar su atención.

-  ¡Sin problema! Para usted, así no se ve nada, el caldero con agua hirviendo es lo mejor… ¿Qué le parece? Además, como este producto no necesita de paño puditicio pues le sale muy bien de precio.

-  Ah…

-  ¿Se lo pongo, don Santos?

-  Pues…

-  Tranquilo, lo puede abonar en tres cuotas sin recargo…

-  Si yo no quería nada…

-  Bueno, bueno… claro que sí ¿sabe lo bien que va a quedar con todo el mundo? ¿Y sus hijos? Con qué recuerdo se van a quedar…

-  No sé…

-  Además, tenga en cuenta que no necesita romanos ni sarracenos para llevar a cabo el martirio. El caldero incorpora una manguera que se adapta al grifo del fregadero y allí, con el infiernillo eléctrico…tan ricamente. Empieza usted en frío y como el agua a medida que se vaya calentando le va a dar sueño, cuando se quiera dar cuenta… ¡Ya está cocidito! Ni se entera.

-  Ah. Si es así… ¿Lleva instrucciones?

-  Claro hombre. Dabelyu Kay siempre piensa en agradar a sus clientes.

-  Bueno… pues mándemelo…

-  ¿Cómo va a pagar? ¿Contrafactura o contrareembolso?

-  ¿Puedo pagar con tarjeta?

-  ¿En tres cuotas sin interés?

-  Sí…

-  Bueno, don Santos…Ya sabe que si usted se martiriza antes de que el producto esté totalmente abonado, la deuda pasará a su viuda…