Aquella película era sumamente aburrida. Llevaban metidos en el cine más de media hora y el film, en absoluto cubría las expectativas que se había hecho Domi sobre él. Sus padres habían decidido celebrar en el cine el cumpleaños del niño a la vez que el de sus  primas mellizas, que eran del mismo signo y edad que Domi. Toñi y su cuñada habían elegido de toda la cartelera un título que parecía interesante teniendo en cuenta que  los críos pronto entrarían en la pubertad, y que había que ser moderna y no ocultar lo que es de la Naturaleza: “Helga, el milagro de la vida”.  Toñita consideraba que dada la edad de su hijo y de sus dos sobrinas, era conveniente que supieran cuál era el proceso de creación de un ser humano. Era preferible llevarles a ver una película que les explicara, sin oscurantismos, el proceso de fecundación, gestación y alumbramiento, que no que se mal enteraran de cualquier manera por ahí de lo que es el sexo. Además en la siguiente evaluación los críos iban a dar el tema de la reproducción humana. Domi y las mellizas estaban sentados  en la fila 10. Las dos parejas en la posterior , tras las coronillas de sus hijos.

La película, que en realidad era un documental, resultaba interesante a los adultos aunque con un punto plúmbeo, pero para los críos era de una pesadez insoportable. Los términos que usaba el narrador eran frecuentemente desconocidos, y las explicaciones que descifraban el proceso de la vida eran demasiado científicas, que si el cigoto, que si la mórula. Domi estaba harto de un tal Falopio… Aquello parecía no terminar nunca. Los que sí habían llegado a su final eran la bolsa de las patatas fritas y el cuadrado de bombón helado que habían comprado al señor que vendía chucherías entre los asientos. Una de las primas no paraba de resoplar, y la otra no dejaba de removerse en su asiento. El padre de las mellizas, que había aceptado la propuesta de ir a esa película sin demasiada ilusión, estaba interesado y satisfecho porque el documental estaba siendo muy científico y carecía de imágenes que sus niñas no debían ver alegremente, y menos a los catorce años…

De pronto, habiendo llegado el documental a su tercera parte y cuando nadie se lo esperaba, apareció en la pantalla, en grande, enorme y a todo color, la vulva de una mujer a punto de dar a luz. El hermano de Toñi dio un evidente respingo porque la escena le desagradó. El resto de  los adultos se removieron, incómodos, en sus asientos. Las madres clavaron sus ojos en el perfil de sus hijos Los niños se quedaron con la mirada petrificada, ni un parpadeo. Al momento la imagen de la pantalla se llenó de sangre, y de líquido,  y aquella fiera peluda empezó a abrir su boca amenazante, y a separar sus labios, y a hincharse, y todo estaba lleno de sangre. En la pantalla se veía que la dueña de aquello sufría desesperadamente, y se oían sus gemidos en la sala que daban miedo…Y sin esperarlo, aquella abertura empezaba, como si fuera un monstruo, a expulsar una bola sanguinolenta, empapada, y la dueña de esa cosa resoplaba y sudaba… El padre de las mellizas no aguantó más e hizo recoger, de muy mala manera, las cosas a sus hijas, y dio un  silencioso berrido a su mujer. Inmediatamente se giró a su hermana y con chillido amortiguado  le dijo:

- Estamos fuera, ¡guapa!

Las mellizas estaban horrorizadas con las imágenes, y con la idea de ser madres algún día. La actitud de la parturienta les había puesto los pelos de punta. Ellas ya habían tenido noticia antes de cómo nacían los hijos, pero aquello que habían visto era trágico, terrible, un suplicio… La madre de las chicas estaba acongojada por las niñas y apurada con su marido que la miraba con cara de reprobación. La mujer intentaba explicarle que en la crítica del diario ponía que era una película muy educativa, y que como a Toñita le había parecido bien… - Ya, muy educativa, pero ahí está en la puerta del cine el furgón de la Cruz Roja esperando ¡Está claro! –

En cuanto aparecieron en el vestíbulo Toñita y Domingo, con en el niño en estado semicatatónico por las imágenes recibidas, les espetó - ¡Qué! ¿Os ha gustado…?  ¿Te ha gustado, hermanita?– Los padres de Domi no sabían qué decir. Bueno…que es muy interesante…que todo muy científico… aunque reconocían que esas imágenes… ¡Si hasta a ellos les habían dado grima…! Toñita admitió que le parecía un poco joven su hijo para la calidad del documental, pero en el fondo estaba silenciosamente rabiosa porque el niño hubiera visto, seguro que por primera vez, el órgano genital femenino, y en ese estado. A ver si al niño, ahora, no le van a gustar las mujeres y se nos cruza de acera…

Domi no hablaba, estaba  callado oyendo, pero no escuchando, la conversación de los mayores. Ni se acercó a sus primas que eran unas gafotas con la cara como una paella de granos. Él ya había visto una revista de desnudos de uno de COU, que a cambio del bocadillo del recreo dejaba ojear unos minutos la publicación… Estaba un poco perplejo… Las mujeres de aquellas fotografías no tenían una “horripilancia”  tal… ¿No terminaba prácticamente todo en un triángulo de pelo…? Él sabía que había un orificio, que no se lo ponían a las muñecas,  por el que las mujeres alumbraban a las criaturas y que era el mismo qué eso… pero él se imaginaba que aquel agujero era algo pequeño, limpio como puede ser un orificio nasal o la entrada de la oreja, pero aquella monstruosidad nunca podría habérselo supuesto… Entonces se imaginó a sus primas con la menstruación… y con un coño enorme… y babeante… ¡Dios mío!

Su tío estaba como una fiera. Una progre desgreñada que salía de la sala le acababa de llamar carroza porque éste había dicho, en voz más alta de lo normal, que la película era un desafío a la decencia. La chica ofensora se había ido, y el padre de las mellizas, más indignado aún, empezó a decir a su familia que le habían dado el día, que vaya fiestecita de cumpleaños, y que, para la próxima, ¡olvidaran la progresura que tanto daño estaba haciendo a los más jóvenes! Y después le soltó a su hermana que, para sucesivas ocasiones, los experimentos los hiciera con su hijo porque con sus mellizas, no.